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Quizás no recuerdas el año en que Neil Armstrong pisó la luna por primera vez, pero sí recordarás la gran frase que mencionó al hacerlo en directo, delante de miles de telespectadores:

“Este un pequeño paso para el hombre, pero uno muy grande para la humanidad”.

¿Por qué ocurre esto?

¿Qué hace que el cerebro registre y memorice unos datos y otros los olvide?

La respuesta está en los sentimientos.

Aquel momento llegó al corazón de todos, emocionando a grandes y pequeños.

En publicidad esto lo saben muy bien y por ello muchas compañías optan por no vender su marca a secas, ya que suelen hasta producir el efecto contrario: el rechazo por parte del público, sino por crear una historia emocional que ensalce los valores de la marca, logrando que la audiencia conecte y la recuerde.

Coca-Cola lleva años sorprendiéndonos con sus spots publicitarios que apelan a la felicidad y a la paz mundial; Mahou lleva otros pocos apostando por los vídeos veraniegos en los que se cuenta una historia que siempre promueve la amistad en entornos alegres y distendidos.

Esto se debe al storytelling. Una herramienta de marketing cuyo objetivo es llegar a una gran audiencia vinculando emocionalmente al cliente con la marca, generándole empatía, para lograr un impacto más duradero.

No importa tanto vender el producto, sino un valor o sentimiento: el que la marca quiera transmitir y con el que quiera que se le relacione.

¿Cómo conseguirlo?

Como su nombre indica, el storytelling es el arte de contar historias y, como todas ellas, ha de tener un nudo, un desarrollo y un desenlace.

Da igual si la historia comienza desde el final para dar un giro y seguir con el nudo y el desarrollo; tampoco importa tanto el formato: vídeo, texto, imágenes…

Lo fundamental es conocer bien a nuestro público objetivo para saber cuáles son sus expectativas y poder trasmitirle los valores de nuestra marca en una dirección correcta.

En periodismo, las historias contadas en primera persona funcionan muy bien. El testimonio de una persona narrando su experiencia tras vivir un incendio o un atentado es muy valorado por la audiencia.

Los programas ‘21 días’ o ‘Conexión Samanta’, con la periodista Samanta Villar experimentando en primera persona todo lo que contaba, son un ejemplo de esta forma de comunicar que aporta veracidad.

Para otro tipo de noticias o reportajes, la realidad aumentada podrá tener un papel importante si el periodista logra con ella ambientar correctamente lo que está contando.

Así, conseguir que el público se identifique con el protagonista de la historia debe de ser primordial para lograr ese vínculo emocional entre público y marca.

Además, en la era de las redes sociales, su uso puede ser muy ventajoso. Generar expectativas antes de lanzar tu storytelling y colgarlo en tus distintos perfiles te ayudarán a saber si tu estrategia ha funcionado como esperabas.

El seguimiento del número de personas que han compartido tu trabajo, las menciones y la cantidad de likes te servirán para hacerte una idea.

Los expertos en comunicación apuntan a que el storytelling se consolidará en los grandes medios como algo cotidiano pues cada día la audiencia es más exigente y el storytelling es la apuesta por la ‘transcomunicación’.

No se trata sólo de contar con palabras sino de llegar al corazón.

PD: Y, por cierto, por si te lo estabas preguntando, el año en que el ser humano llegó a la luna por primera vez fue en 1969, concretamente el 20 de julio.

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